5 mitos económicos que Alemania nos ayuda a romper.

March 31, 2019


Una economía de mercado es incompatible con la justicia social. Tenemos que devaluar nuestra moneda para ser más competitivos y el rol sindicato tiene que ser luchar contra los empresarios. Si alguna vez escuchaste estos mitos económicos, el caso de Alemania te va a sorprender.

 

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania estaba literalmente destruido, incluso moralmente. Hoy, 70 años después es el líder indiscutido de Europa. ¿Cómo lo logró? Gracias a un interesante modelo económico que podemos llamar el ordoliberalismo: Economía social de mercado.

 

Por supuesto que la ayuda norteamericana jugó un papel clave. Pero Alemania, a diferencia de otros países europeos que también la recibieron, supo utilizarla para alcanzar un modelo de desarrollo y un Estado de bienestar perdurables.

 

Veamos algunos mitos que el caso alemán nos ayuda a romper.

 

1. Estado vs. Mercado.

 

Uno de los mitos económicos más difundidos en el mundo es que hay que elegir entre dos modelos antagónicos: Un Estado fuerte y presente o una economía que guíe exclusivamente por el mercado

 

En Alemania, la filosofía del liberalismo social entiende que el Estado debe crear un ambiente adecuado para que la economía de mercado se desarrolle de forma saludable: Sin monopolios, fomentando la competencia pero evitando dirigir el proceso económico.

Sin abusar de las cuentas públicas y con una estricta disciplina fiscal, el Estado garantiza el mayor bienestar a la población alemana.

 

Escucha más sobre esto en el PODCAST de Panorama Internacional

#47 ¿Cómo ALEMANIA se convirtió en POTENCIA?

 

 

2. Devaluaciones generan competitividad.

 

Luego de haber sufrido las enormes consecuencias de la hiperinflación durante los años 20, Alemania se convirtió en un país muy cuidadoso de su política monetaria.

 

Por esto, siempre buscó tener una moneda fuerte. Inmediatamente la falsa sabiduría popular económica nos diría que de esa forma, sus productos serían demasiado caros para ser colocados en el mercado internacional. Sin embargo, Alemania es el tercer mayor exportador del mundo.

 

¿Cómo lo logró?

 

Estabilidad monetaria. En principio, un tipo de cambio apreciado nos permite que las importaciones sean más baratas. Por eso, la Alemania Occidental de los años 1950, se dedicó a importar al país maquinaria de calidad, que sirvió para instalar industrias altamente competitivas y muy especializadas. De hecho, gran parte de los productos “baratos” que exporta China, son construidos con máquinas alemanas.

 

Comenzaron así a surgir una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas que Hermann Simon bautizó Campeones ocultos: el secreto de la fortaleza económica alemana.

 

No hay necesidad de que el Estado proteja forzosamente y a costa del bolsillo del consumidor estas industrias. Por el contrario, son altamente competitivas gracias a la calidad y la especialización.

 

3. Sindicatos vs. patronal.

 

Los sindicatos alemanes cumplen un rol crucial en asegurar el estado de bienestar para la población. De hecho, hasta el año 2015 no existía una regulación sobre salario mínimo, sino que todos los sueldos se negociaban entre sindicatos y empresarios.

 

En las empresas grandes, los delegados sindicales deben estar en el consejo de administración o la junta directiva por ley, lo que permite que estén al tanto de la situación económica general y formen parte de la toma de todas las decisiones de la empresa, facilitando la negociación de los salarios y su compromiso.

 

Esto permite que en épocas de crisis, en lugar de los despidos masivos, se pueden negociar reducciones en las horas de trabajo, lo cual de hecho viene acompañado por un fuerte sentido de identidad de los trabajadores.

 

¿Resulta esto beneficioso para los trabajadores?

 

El salario medio en Alemania llega casi a los 4000 dólares al mes, mientras que en Francia es de 3300, y el desempleo es del 3% frente a un 9% su vecino occidental.

 

4. Solo conseguirás un buen empleo yendo a la universidad.

 

Alemania no se caracteriza por tener las mejores universidades como Estados Unidos o Gran Bretaña, ni escuelas altamente innovadoras como Finlandia. Sin embargo, el sistema educativo alemán es altamente eficiente.

 

Los cursos de formación profesional para aquellas personas que no ingresan en el sistema universitario se realizan al mismo tiempo que las prácticas profesionales. En ellos, las empresas deben pagar a los estudiantes sueldos que van aumentando progresivamente, por lo cual tienen un doble incentivo para capacitarlo como un buen profesional.

Para los 20 años de edad, un alemán que realizó un curso de formación profesional cuenta con tres años de experiencia laboral, un empleo garantizado y un salario que puede rondar los 800 euros.

 

Este sistema permite formar trabajadores altamente capacitados y comprometidos con las industrias que los contratan, nutriendo a las empresas alemanas de excelentes recursos humanos que les permiten seguir creciendo.

 

5. Son alemanes.

 

Evidentemente alemanes son. Aunque desde luego no todos, ya que Alemania es uno de los países europeos que más inmigración ha recibido en los últimos años gracias a una política de puertas abiertas. Pero este no es el punto. ¿Quién no ha escuchado la justificación conformista ante el éxito económico: "Bueno… pero es que son alemanes”?.

 

Alemania ha tenido a lo largo de su historia crisis económicas como cualquier país del mundo. Pero el modelo que aplica desde la segunda mitad del siglo XX, ha demostrado ser equilibrado y exitoso para su economía.

 

Por supuesto que cada país tiene circunstancias de base con las que tiene que planificar su economía, y no se pueden importar modelos externos. Pero los mitos económicos son altamente perjudiciales para los países en vías de desarrollo, y romperlos es el primer paso para empezar a pensar en un sistema adecuado que permita garantizar bienestar y crecimiento.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Icono social Instagram
  • Facebook Clean Grey
  • Gris Icono de Instagram
  • Twitter Clean Grey
  • LinkedIn Clean Grey

© 2018 by Augusto Salvatto.