Irán define su futuro en una reñida elección ¿Continuará la apertura?

May 20, 2017

 

 

Mientras el moderado Hasan Rouhani intentará lograr la reelección, los conservadores embanderados tras Ebrahim Raisi buscarán que sea el primer presidente desde 1979 en no obtener un segundo mandato. Quién gane, podría tener un rol trascendental en el futuro político de Irán. Enterate por qué:

 

Para gran parte de Occidente, el sistema político iraní resulta un misterio. Por eso, para entender qué ocurrirá en las elecciones del 19 de mayo (Y en la probable segunda vuelta del 26), es fundamental comprender como funciona el sistema político iraní.

 

Para entender mejor el sistema político de Irán, visitá el post: “La República Islámica: Entendiendo la Política de Irán”

 

Alrededor de 56 millones de iraníes fueron convocados a las urnas con una altísima participación, luego de que el Líder Supremo Alí Jameini llamó desde temprano a acudir a los centros de votación. La gran afluencia de votantes hizo que el cierre de los comicios se extendiera hasta la medianoche local.

 

 

Irán ante una elección trascendental.

 

A diferencia de su predecesor, Mahmud Ahmadineyad, el actual presidente iraní, Hasan Rouhani, es un reformista moderado, y lo demostró durante su presidencia (2013 – 2017). Rouhani se ha presentado como un continuador de las políticas de Mohammed Jatamí (1997 – 2005), durante cuyo gobierno se buscó fortalecer, no sin oposición conservadora, a la sociedad civil. Dentro de sus medidas más populares se encuentran la ampliación de la libertad de prensa y la flexibilización del código de vestimenta femenino.

 

 

En política exterior, tanto Jatami como Rouhani han buscado una estrategia de conciliación más que de confrontación con el resto del mundo, conocida como Dialogo entre Civilizaciones (Término acuñado por Mohammed Jatami en contrposición al Choque de Civilizaciones, famoso libro de Samuel Huntington). El máximo logro de esta política ha sido el Acuerdo nuclear 5+1 de 2015, celebrado con el fin de levantar las sanciones económicas sobre el país y generar un crecimiento que permita mejorar la calidad de vida del pueblo iraní.

 

Este sector reformista de la sociedad, principalmente apoyado por jóvenes[1] y profesionales de grandes ciudades, se identifica como Movimiento Verde. Es que los colores no son un tema menor en la política iraní. Para su campaña, Rouhani ha elegido el color lila o violeta, que busca oponerse claramente al negro, que identifica a los sectores religiosos conservadores.

 

¿Continuará el giro aperturista en Irán?

 

Los reformistas tienen la férrea oposición del sector conservador islámico, que conforma la elite política del país y pretende una política exterior e interna de mayor “mano dura”.

 

El candidato mejor posicionado de los conservadores (Concentrados en el grupo político JAMNA)  es el clérigo Ebrahim Raisi, el principal contrincante de Hasan Rouhani. Tras una extensa carrera en el sistema judicial iraní, se lo identifica como promotor de brutales castigos como la lapidación y sentencia de muerte a prisioneros políticos. Sin embargo, Raisi, actual custodio de la importante Fundación Imam Reza, busca cultivar para estas elecciones una imagen cercana a los sectores más bajos de la población prometiendo reducción del desempleo y la pobreza.

 

 

Debido al frágil estado de salud del Ayatollah Alí Jameini, quien gane estas elecciones, podría tener que enfrentarse a su desaparición física, y consecuente la elección de su sucesor. Algo que no sucede en Irán desde 1989 cuando Jameini reemplazó a Jomeini. Si bien no es el presidente el que elige al sucesor del líder supremo, podría tener alta influencia en esa decisión, clave para el futuro político iraní.Es por esto, que estas elecciones resultan de vital importancia.

 

“Es la economía, estúpido”

 

Es que, al día de hoy, la tímida reincorporación de Irán al sistema económico internacional y la quita de algunas sanciones, no se ha traducido exactamente en la mejora de la calidad de vida del pueblo.

 

Para entender la situación económica de Irán, hay que remontarse necesariamente a 2013, cuando la administración de Rouhani llegó al poder. Con una inflación del 40% y un crecimiento negativo, tras la salida de Mahmud Ahmadineyad, Irán se dirigía al colapso económico. Tanto es así, que el Líder Supremo Alí Jameini y el Consejo de Guardianes descartaron la candidatura presidencial de Ahmadineyad para estas elecciones.

 

 

El nuevo gobierno, gracias en parte al levantamiento de algunas sanciones internacionales, logró reducir la inflación al 10% y un crecimiento del PBI del 6,6% en el último año, lo que el propio Fondo Monetario Internacional tituló como “Una recuperación impresionante”.

 

Sin embargo, aún no ha logrado traducir estas tibias mejoras a la microeconomía del país. La tasa de desempleo es del 11% y afecta principalmente a los jóvenes, lo cual ha sido motivo de conflicto entre Rouhani y el Líder Supremo Alí Jameini. Es por esto, que Ebrahim Raisi ha concentrado su campaña en sectores rurales y empobrecidos, apoyando los subsidios y prestaciones sociales iniciados por Ahmadineyad.

 

Más que la política exterior, es la economía el principal tema de la campaña presidencial. ¿Ha sido económicamente beneficioso el Pacto Nuclear 5+1? Y detrás de esta pregunta hay una más profunda: ¿Cuán beneficioso es para Irán reincorporarse al sistema económico internacional?

 

Conservadores o Reformistas: ¿Cuál será el futuro de Irán?

 

Hace casi dos mil años en el territorio de la actual República Islámica de Irán, el sabio persa Maní fundaba una antigua religión, bautizada por sus seguidores como Maniqueísmo. Esta antigua religión gnóstica entiende que en el mundo siempre hubo y habrá una eterna lucha entre dos principios opuestos: El bien y el mal, la luz y las tinieblas.

 

Esta filosofía, de gran influencia en el pensamiento oriental, imprime su huella hoy también en la sociedad iraní. Conservadores y Reformistas. Seculares y Ortodoxos. Pro-occidentales y Anti-Occidentales. Así se divide la sociedad en Irán, al igual que en muchos países de Medio Oriente, en dos tendencias opuestas.

 

Mientras un sector joven, urbano y generalmente de clase media busca mayor apertura hacia occidente y profundización de las libertades civiles, otra parte de la sociedad, más rural y conservadora, se refugia en la tradición islámica.

 

El gran error del pensamiento occidental es creer que uno de los sectores triunfará sobre el otro. Que uno de los elementos es el bueno y el otro es el malo, y que el bien vencerá sobre el mal, como en una película de Hollywood. Como en el yin y el yan, ambos sectores se complementan, ninguno puede existir sin el otro, sino que deben encontrar un equilibrio.

 

En suma, la joven República Islámica deberá encontrar una armonía entre las dos tendencias que existen en su sociedad. Tarea nada fácil, por cierto, si se mira la historia de Persia. Lamentablemente para occidente, gane quien gane las elecciones, ninguna podrá desplazar a la otra.

 

 

[1] Hay que tener en cuenta que el pueblo iraní es sumamente joven, con una edad media de 30 años

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