Hail India!: El riesgoso fervor nacionalista de Modi.

March 5, 2019

Nuestro inconsciente colectivo suele asociar La India con la filosofía zen, la meditación, el pacifismo de Mahatma Gandhi o la paz interior de Siddharta Gautama. Sin embargo, esta potencia nuclear está viviendo un peligroso fervor nacionalista motivado adrede desde el gobierno con fines electorales que podría tener consecuencias irreversibles.

En los últimos meses, parte de la sociedad india ha profundizado su sentimiento nacionalista, especialmente focalizado en una fuerte hostilidad hacia su vecino Pakistán. Con más de 70 años de conflictos en sus espaldas, la tensión bélica entre estas dos potencias nucleares ha vuelto a alcanzar un pico a principios de 2019 cuando un ataque terrorista costó la vida de 40 soldados indios en el territorio disputado de Kashmir. El gobierno indio, que acusa a Pakistán de auspiciar al terrorismo en la zona, envió aviones de combate del otro lado de la frontera por primera vez desde 1971, lo que derivó con un piloto de La India capturado por pakistaníes.

 

Los contextos políticos locales y a nivel regional no ayudan al control de la situación entre ambos países. Solo unas semanas antes de esta última escalada, se produjo el estreno  de la nueva megaproducción de Bollywood: Uri: The Surgical Strike, la versión dramatizada del ataque terrorista producido en 2016 en la ciudad de Uri dentro de Jammu y Kashmir, y la consecuente reacción de las fuerzas de seguridad indias. La película se transformó rápidamente en el mayor éxito del año. Uri tiene todos los contenidos del cine bélico-nacionalista que tantas veces hemos visto en Hollywood: Heroicos soldados indios que luchan épicamente contra el terrorismo, auspiciado por Pakistán.

 

 

 

Este martes, la aerolínea de bandera Air India anunció que todos los tripulantes de cabina deberán terminar los anuncios durante los vuelos al grito de “Jai Hind!” (Hail India!).

 

“Con efecto inmediato, se solicita a todos los trabajadores que pronuncien Jai Hind en sus anuncios, luego de una breve pausa y con gran fervor” Comentó el jefe de operaciones de la aerolinea.

 

Este fervor nacionalista no es casual. Se da en un contexto en el que La India está sufriendo una rápida modernización creciendo al 7% anual, y pasando de un modelo económico altamente cerrado al mundo, a ser un importante jugador global desde la década de 1990. Al mismo tiempo, el crecimiento de China – otro país con el que India mantiene conflictos territoriales – y su acercamiento a Pakistán, han encendido las alarmas de la seguridad nacional.

 

Esto provoca una necesidad de reafirmación identitaria en parte de la población que ha sido aprovechada por los partidos nacionalistas. Y el nacionalismo hindú tiene un fuerte componente religioso, y especialmente anti-musulman. Esto se debe al origen mismo del Estado-Nación indio en 1947, cuando se decidió la división del Raj Británico en entre un Estado mayoritrariamente musulmán (Pakistán) y otro hindú (La India), aunque convivan otras religiones también en el territorio.

 

¿Continuará esta escalada nacionalista?

 

En principio, podríamos afirmar que durante 2019, la política interna india no ayuda.

 

La política partidaria de la mayor democracia del mundo se compone principalmente de dos movimientos: El Partido Nacional del Congreso, que tiene su origen en la lucha por la independencia de Gran Bretaña, y el Partido Popular Indio (Bharatiya Janata Party o BJP), de orientación nacionalista y que actualmente se encuentra en el poder.

 

Desde su llegada al poder en 2014, Narendra Modi (BJP) se ha mostrado como un líder fuerte exaltando el nacionalismo hindú. Las medidas del carismático premier indio pasan por la defensa de los valores sociorreligiosos de la mayoría hinduista del país, políticas sociales conservadoras y de una fuerte inversión en defensa para combatir el terrorismo, provocando una hostilidad hacia las minorías musulmanas que generó un nuevo crecimiento de la tensión en la provincia de Jammu y Kashmir, disputada con Pakistán y con una amplia población musulmana.

 

Pero el gran desafío que enfrenta Modi en estos momentos pasa por las elecciones generales en abril y mayo de este año, y que se estiman muy disputadas, para sorpresa de muchos, debido al creciente desempleo juvenil en el país. Es que, si bien la economía de La India está creciendo a tasas de entre el 7 y 8%, no es suficiente para incorporar al casi 1 millón de jóvenes que se incorporan al mercado laboral cada año. Por esto, Rahul Gandhi del Partido del Congreso ha crecido considerablemente en las encuestas. No sería extraño que ante esta situación, Modi busque explotar su retórica nacionalista y anti-pakistaní con fines electorales.

 

 

 

 

Es que en contextos democráticos, la necesidad de ganar elecciones provoca que muchas veces los líderes políticos tomen decisiones que no son del todo responsables. No son pocos los países que han visto un retorno del nacionalismo en los últimos años. La globalización nos ha llevado a un debate interno sobre la identidad nacional que genera incertidumbre y miedo en algunos sectores. Y esto no siempre es abordado con responsabilidad por la clase política.

 

¿Podrá Modi aprovechar la retórica nacionalista con fines electorales sin provocar una nueva escala en el conflicto limítrofe e interno que tiene La India?

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