El juego estúpido

June 17, 2016

Estados Unidos entre la latinización social y la germanización económica

 

En junio de 2010, tras la derrota del seleccionado estadounidense de futbol frente a Ghana en el Mundial de Sudáfrica, el periódico The New York Post tituló “This sport is stupid anyway” (De todas formas, este deporte es estúpido). El pasado 16 de junio, la misma selección de “soccer”, derrotó como local al líder de las eliminatorias sudamericanas y se clasificó para la final de la Copa América Centenario. Paradójico. ¿Sigue siendo un juego estúpido? Tal vez el éxito deportivo lo haya hecho un deporte más interesante.

 

 Lo que sin duda no podemos negar es que el soccer es un deporte de latinos (¿Quizás entenderán que los latinos somos estúpidos?), al menos en Estados Unidos. Son pruebas de esto los contratos millonarios ofrecidos a jugadores latinoamericanos para desarrollar la pobre Major League Soccer: Pelé, Valderrama, Juan Pablo Angel, Barros Schelotto, Cauhtemoc Blanco, Rafa Márquez, Pirlo, y la lista sigue. 

 

 Hoy podríamos afirmar que Estados Unidos vive un proceso de latinización (¿o estupidización?). Esto no solo se refleja en el deporte sino también en la situación social y política, especialmente desde la crisis de las hipotecas en 2008. La sociedad norteamericana vive hoy una fuerte crisis de representación dado que ninguno de los dos partidos mayoritarios logra respaldar los intereses de la nueva clase media empobrecida (Generalmente profesionales blancos). Ante esta situación, han tenido un papel relevante en las primarias dos candidatos atípicos para el establishment político de ese país: Donald Trump, un empresario mediático ultraconservador y muy crítico de la situación actual por un lado, y Bernie Sanders por otro. Este último, un autodenominado socialista de 74 años. Ninguno de los dos tiene el respaldo del establishment de su partido pero son sumamente populares entre los jóvenes, cansados de “siempre los mismos”. 

 

 Ambos pre-candidatos, a pesar de estar en dos polos opuestos ideológicamente, argumentan que Estados Unidos necesita una refundación política y económica ya que en las condiciones en las que está, sería inviable como pais. Plantean que unos pocos se benefician del sufrimiento de muchos y que es necesaria una nacionalización de la economía para crear trabajo. Ambos se oponen a la Trans Pacific Partnership, el tratado de libre comercio por excelencia, y también al NAFTA. (Cualquier semejanza con los populismos latinoamericanos NO es pura coincidencia… tal vez mera…“estupidez”).

 

 El director técnico que logró la hazaña del soccer yankee es desde 2011 Jürgen Klinsmann, alemán, por supuesto. Sería una locura que un latino dirija a norteamericanos, Dios no lo permita. Casualmente, el modelo de desarrollo económico propuesto por Sanders y Trump, se asemeja bastante al modelo alemán: Darle importancia al trabajo nacional calificado, terminar con la desregulación en el mercado laboral y generar empleo de calidad. Responder a la latinización política con germanización económica no sería una mala opción para Estados Unidos, que desde el 2000 ha perdido 2.4 millones de puestos de trabajo por su relación comercial con China. 

 

 Miren futbol. Será un juego estúpido, pero se parece bastante a la política.

 

 

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